Beneficios de las pinturas ignífugas en la construcción

Los incendios son una de las causas naturales más devastadoras para las ciudades y para la población mundial. Una causa común que se genera en verano con las altas temperaturas o en invierno con la mínima vigilancia de estufas y calefactores y que afecta también a los edificios. Por ello, las pinturas ignífugas tienen el objetivo de ser una protección para el fuego, minimizando los riesgos de padecer una ignición y que la llama se propague por todo el edificio. Por ello, hay una serie de características beneficiosas para la utilización de este tipo de pinturas para una vivienda o edificio.

¿Qué es la pintura ignífuga y cuál es su composición?

La pintura ignífuga es un modelo de pintura que se utiliza para evitar los efectos de los incendios en edificios. Se compone en su mayoría por agua y no tiene fibras. El objetivo de esta pintura es permitir una resistencia al fuego  durante unos 90 minutos en estructuras metálicas tales como vigas. Este tipo de pintura tiene dos tipos como la sublimante o la intumescente, y su aplicación al fuego es sencilla y evita que se propague a más terreno.

La pintura se pone en contacto con el fuego y al juntarse, la estructura se va hinchando para que se carbonice. La capacidad de hinchazón y grosor de la estructura puede llegar a aumentar hasta 50 veces el volumen natural. De este modo, se crea una barrera que aísla el edificio del fuego, protegiéndolo tanto en el lugar que nace el fuego como su posterior propagación. Este tipo de pinturas puede aguantar hasta 600 grados centígrados de fuego.

Beneficios para proteger las estructuras metálicas con la pintura ignífuga

La pintura ignífuga tiene un principal beneficio que es reducir en un porcentaje mayor el riesgo de incendio en una estructura metálica. Hay que destacar que es una pintura que posee un poro más abierto que los otros tipos de pinturas. Esto puede ocasionar que la humedad del ambiente haga perder la propiedad ignífuga de la misma.

Para ello, lo más importante es cubrir dicha pintura ignífuga con un esmalte sellador que tenga una terminación compatible con el material utilizado. Esto originará que la humedad haga menos efecto en la pintura y que pueda conservar toda su propiedad para evitar que haya incendios. Por ello, la pintura ignífuga aparece en la normativa del Código Técnico de la Edificación (C.T.E.) que entra dentro de la Protección Pasiva contra Incendios en estructuras.

Su aplicación puede ser variada, ya que los pintores utilizan tanto con una pistola o con brocha este material. Muchas veces, los habitantes de un edificio no saben qué pintura es ignífuga y su método de aplicación. Por ello, cada vez hay más empresas y pintores industriales que tienen un servicio eficaz de pintura ignífuga para proteger los edificios de las inclemencias del fuego durante todo el año.

Por tanto, la protección de un edificio a la hora de sufrir un incendio es esencial si queremos conservar su estructura como el primer día de construcción. Por ello, las pinturas ignífugas se presentan como una solución a corto plazo en el mercado para paliar este tipo de problemas y que no se propaguen más el fuego a cualquier terreno de una ciudad. Una oportunidad única para que podamos evitar el riesgo de un incendio en estructuras de acero, aprovechando que este material no es un elemento que se preste a la combustión. Todo ello, con la seguridad de garantizar la vida de las personas que habitan en ese edificio y que el medio ambiente no se altere ni salga dañado con un incendio.

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